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SIN SALUD NO HAY ÉXITO

yanny485
El éxito no se trata solo de alcanzar metas rápidamente, sino de hacerlo de una manera que preserve nuestra salud y bienestar.

En la vida moderna, es fácil quedar atrapados en el ritmo acelerado de nuestras responsabilidades diarias, persiguiendo metas, cumpliendo con múltiples roles, y buscando siempre hacer más en menos tiempo. Sin embargo, esta constante carrera hacia la productividad puede tener un costo significativo en nuestra salud física y emocional. A menudo, nos encontramos sacrificando nuestro bienestar en nombre de la eficiencia, sin darnos cuenta de las consecuencias que esto puede tener. Esta realidad me ha llevado a reflexionar sobre la importancia de desconectar y escuchar a nuestro cuerpo y mente, un proceso que, aunque no es fácil, es esencial para mantener un equilibrio en nuestras vidas.
Yo misma he sido parte de este patrón de comportamiento, y hasta el día de hoy, es un desafío que sigo trabajando y que espero poder gestionar.

En 2022, pasé por una experiencia de pericarditis, que es una inflamación del pericardio, la membrana que rodea y protege el corazón. Esta condición puede causar dolor en el pecho y otros síntomas que se asemejan a un ataque cardíaco. Fue una experiencia que afectó tanto mi salud física como emocional. El dolor era a veces inexplicable, y la ansiedad de pensar que algo peor podría suceder era constante. No saber cómo manejar el dolor cuando aparecía, sumado a la preocupación de cómo esto impactaría a mi hijo, generaba una tensión emocional considerable.


Después de varios meses de tratamiento y de reducir el ritmo de vida, comencé a adoptar hábitos más saludables. Estaba en un proceso de trabajo interior intenso, intentando meditar y practicar otras actividades que podían ayudarme, especialmente enfocándome en el descanso, un aspecto que había descuidado por completo. Empezaba a sentir que finalmente estaba "logrando" un equilibrio.


Honestamente, para mí, descansar siempre había significado no ser productiva, ¡y cuán equivocada estaba!

Una vez recuperada, comencé a sentirme más segura de mis capacidades y a creer en mi potencial. Las cosas buenas empezaron a suceder: asumí un rol en mi trabajo que había deseado por mucho tiempo, mi hijo y yo entramos en una etapa de conexión hermosa aunque demandante, y finalmente me decidí a escribir un libro. Mi vida, abundantemente productiva, parecía alinearse con todo aquello que siempre había querido. Pero, ¿adivinen qué? Sin darme cuenta, me impuse nuevas metas, esta vez con la urgencia de alcanzarlas en poco tiempo. Esto me llevó a sacrificar nuevamente mi descanso, trasnochando cada día para trabajar en mis objetivos, pues durante el día estaba completamente absorbida por mi trabajo, que amo y que me desafía constantemente. Además, como madre, me esforzaba por no fallar en mi rol, y sentía la necesidad de demostrarme a mí misma que podía con todo. Este afán de ser una "mujer maravilla," aunque me enseñó grandes lecciones, me hizo descuidar algo tan fundamental como mi salud. Inconscientemente, volví a caer en los mismos patrones, sacrificando mi bienestar en nombre de la productividad. Pero la vida, en su infinita sabiduría, nos pone las lecciones que necesitamos aprender, y no fue diferente para mí.


Al finalizar el manuscrito de mi libro, recaí en la pericarditis. Esta vez, me vi obligada a hacer un alto importante. Tuve que postergar el lanzamiento del libro por aproximadamente cuatro meses y tomar una semana de descanso "forzado" en el trabajo, ya que la repetición de esta condición médica podría haber traído complicaciones mayores. La ansiedad que esto generó, los costos de los exámenes, las consultas médicas, y sobre todo, el temor de que algo me pudiera pasar y no estar para mi hijo, me hicieron darme cuenta de algo esencial: nuestro cuerpo es uno de nuestros mejores maestros y es crucial escuchar sus señales.

 

 El universo me dejó una lección clara: no estaba cuidándome lo suficiente, y eso debía cambiar.

Esta experiencia me enseñó que el verdadero compromiso con nosotros mismos no solo implica ser productivos, sino también cuidar de nuestra salud. La productividad no debe medirse únicamente por lo que logramos en un tiempo definido, sino por cómo lo hacemos, respetando nuestros ritmos y necesidades. He aprendido que establecer expectativas realistas y adoptar hábitos pequeños pero sostenibles, como el descanso y la reflexión, es clave para mantener un equilibrio saludable. El descanso, lejos de ser un obstáculo, es un componente esencial para nuestro rendimiento óptimo, ya que mejora nuestra capacidad de enfocarnos y resolver problemas.


Además, redefinir lo que entendemos por éxito es fundamental. El éxito no se trata solo de alcanzar metas rápidamente, sino de hacerlo de una manera que preserve nuestra salud y bienestar. Adoptar una visión más holística, que incluya nuestro bienestar emocional, mental y físico, nos permite vivir de manera más plena y satisfactoria. Este cambio de perspectiva es un proceso en curso, pero cada paso hacia una productividad más equilibrada es un avance hacia una vida más sostenible y enriquecedora.


Lecciones que he aprendido, que sigo trabajando y que me encantaría que revises en tú:

  1. El descanso es tan importante como el trabajo duro. Todos tenemos metas y aspiraciones, pero si no cuidamos de nuestra salud física y mental, el camino hacia el éxito puede ser más costoso de lo que imaginamos. No esperes a que tu cuerpo te envíe señales de advertencia para darte el tiempo de descansar. Escucha a tu cuerpo y respétalo. Aún estoy trabajando en este equilibrio, y aunque no es fácil, ser consciente de la importancia del descanso es un gran paso. Según un estudio de la American Psychological Association, la falta de descanso adecuado puede aumentar los niveles de estrés, lo que a su vez afecta la salud física y emocional. Dormir al menos 7-8 horas por noche es crucial para el bienestar general.


  2. Establecer expectativas realistas con respecto al tiempo es crucial para mantener una productividad saludable. Esto significa reconocer que algunas metas pueden y deben llevar tiempo, y que apresurarse puede resultar en un trabajo de menor calidad o, peor aún, en el agotamiento. En lugar de medir nuestra valía por la rapidez con la que logramos algo, es más efectivo enfocarnos en el progreso constante y sostenible. Esto no solo mejora nuestros resultados a largo plazo, sino que también nos ayuda a evitar la trampa del agotamiento crónico.


  3. La autoexigencia puede ser un arma de doble filo. Es natural querer superarse y alcanzar grandes cosas, pero cuando esa autoexigencia se convierte en una fuente de estrés constante, puede sabotear nuestro bienestar. Estoy aprendiendo a equilibrar la ambición con el autocuidado, y sé que no es un proceso sencillo, pero es uno que merece la pena.


  4. No hay prisa por cumplir con todos los roles a la vez. Como padres, profesionales y seres humanos, a menudo sentimos la presión de cumplir con todas nuestras responsabilidades simultáneamente. Sin embargo, es importante recordar que no siempre tenemos que hacerlo todo de una vez. Prioriza lo que es realmente importante y permítete delegar o postergar aquello que puede esperar.


  5. La importancia de ser conscientes. Ser conscientes de cómo nuestros comportamientos y hábitos nos afectan es esencial para poder hacer cambios significativos. A veces, operamos en "piloto automático," sin darnos cuenta de cómo nuestras decisiones diarias nos impactan. Este es un aspecto en el que sigo trabajando, y aunque el camino no es fácil, reconocerlo es el primer paso hacia una vida más equilibrada y plena. La práctica de la conciencia plena o mindfulness ha demostrado ser efectiva para reducir el estrés y mejorar la salud mental, según la Harvard Medical School.


  6. Redefinir el éxito es una parte fundamental de este proceso. El éxito no debería medirse únicamente por lo que logramos, sino también por cómo lo logramos. Si nuestras metas se alcanzan a expensas de nuestra salud o felicidad, ¿realmente estamos teniendo éxito? Adoptar una visión más holística del éxito, que incluya nuestro bienestar emocional, mental y físico, nos permite vivir una vida más equilibrada y satisfactoria.


Este cambio de perspectiva es un trabajo en progreso, y no es fácil, yo sigo ahí, intentando detectarme cayendo en el mismo patrón una y otra vez. Cambiar una creencia tan arraigada lleva tiempo y requiere un esfuerzo consciente. Pero cada paso que damos hacia una productividad más equilibrada es un paso hacia una vida más plena y sostenible. Al final, la productividad no se trata solo de hacer más, sino de hacerlo mejor, con intención, equilibrio y respeto por nosotros mismos.


Comparto esta historia no solo para contar mi experiencia, sino para invitarte a reflexionar sobre tu propia vida. Pregúntate si estás escuchando a tu cuerpo, si te estás dando el espacio para desconectar cuando lo necesitas, y si estás siendo amable contigo mismo en el proceso de perseguir tus sueños. 

Hay muchas técnicas, libros y reflexiones de mentores, pero acá te dejo algunos tips rápidos que estoy intentando poner en práctica:

  • Haz una lista de tres prioridades diarias: Cada mañana, elige las tres tareas más importantes que debes completar. Enfócate en ellas antes de atender otras cosas.


  • Tómate 5 minutos para estirarte: Cada hora, levántate y realiza unos estiramientos sencillos. Esto ayudará a mantener tu energía y concentración.


  • Establece una hora fija para desconectar: Decide una hora cada día en la que dejarás de trabajar y te dedicarás a ti mismo o a tu familia.


  • Bebe agua regularmente: Mantente hidratado para mantener tu mente clara y tu energía estable. Ten una botella de agua en tu escritorio como recordatorio.


  • Practica la respiración profunda: Cuando te sientas estresado o abrumado, dedica un par de minutos a respirar profundamente para calmar tu mente.


  • No olvides las pausas: tómate pequeños descansos durante el día para recargar energías. Practicar la regla de 5-10 minutos de descanso por cada dos horas de trabajo puede ser efectivo.


  • Crea un espacio de trabajo ordenado: Mantén tu área de trabajo limpia y organizada para reducir distracciones y mejorar tu enfoque.


  • Celebra los pequeños logros: Reconoce y celebra tus avances, por pequeños que sean. Esto te motivará y reducirá la sensación de estar abrumado.


Recuerda que el verdadero éxito no se mide solo por lo que logras, sino también por cómo cuidas de ti en el camino. Y sobre todo, entiende que este es un proceso continuo, en el que todos podemos trabajar día a día para encontrar ese equilibrio, espero que esto te de un poquito de paz y te aporte valor. Yo sigo trabajando en ello :)


Cariños siempre,

Yanny Barrios...




 
 
 

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El contenido de este sitio se basa en mi experiencia personal y herramientas adquiridas durante mi desarrollo personal.

Ten en cuenta que lo que funciona para mí puede no funcionar igual para otros, y las recomendaciones no están respaldadas científicamente. Evalúa tus circunstancias antes de actuar según los consejos aquí presentados. Recuerda que este sitio no reemplaza el apoyo profesional, especialmente si necesitas atención médica o psicológica.

La salud mental es importante y debemos buscar ayuda adecuada si la necesitamos.

 

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